Padre celestial, como Juan el Bautista,
oramos para que Cristo crezca y nosotros disminuyamos.
Ayúdenos a encontrar nuestra alegría no en nuestros propios logros
ni en la alabanza de los demás, sino en la voz del Esposo.
Concédenos ser testigos fieles de la Luz,
señalando a otros no hacia nosotros mismos, sino hacia el Cordero de Dios
que quita el pecado del mundo.
Amén.
oramos para que Cristo crezca y nosotros disminuyamos.
Ayúdenos a encontrar nuestra alegría no en nuestros propios logros
ni en la alabanza de los demás, sino en la voz del Esposo.
Concédenos ser testigos fieles de la Luz,
señalando a otros no hacia nosotros mismos, sino hacia el Cordero de Dios
que quita el pecado del mundo.
Amén.
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